martes 26 de abril de 2011

Los renglones torcidos de Reorx

AVISO A NAVEGANTES: Este post es un típico relato kender, espérense pues, giros inesperados, párrafos y párrafos de divagaciones y batallitas, idas y venidas en el tiempo repentinas y un largo etc de parafernalias y sinsentidos. Por favor, tenga la paciencia de leerlo con calma y si no lo entiende, reléalo con una taza de té en la mano y si puede ser, una galleta casera.




Como prometí hará unos tiempo en un comentario, me gustaría compartir con vosotros ciertas dificultades técnicas en las que se halla, desde finales de diciembre de 2010, mi cuerpo serrano.

Bueno, en realidad deberíamos remontarnos al pasado, a esa época de mi vida en que me iba a "cazar" ranas al río Carbonera con la loca de mi amiga Mari, que me hacía de alarma ranil, porque en cuanto veía una pegaba un chillido ultrasónico y me comunicaba visualmente (mirando fijamente al susodicho animalico, escondido entre juncos) la posición exacta de mi presa. Aquellos eran días de meriendas de naranjas, almendras y ocasionales moras, días de corredurías entre ruinas de molinos abandonados y de... ir al cole.

Soberano coñazo soportable sólo, por lo bien que me lo pasaba en el patio echando veintiunos con las compis, la hora de Gimnasia, la de Alternativa a la religión y lo guapísimo e interesante que me parecía Walter por aquel entonces... (ains... qué falta de criterio... al muchacho lo llamaba Canalplus, por el cabezón que se gastaba... del calibre de un televisor).

Pues bien, por aquellos años, contando yo con 12 ídems, si mal no recuerdo, nos hicieron una ITV de esas en el cole, que igual que las revisiones periódicas del coche, producen nervios, te hacen "perder" un día y... acaban con un temido papelito.

En mi caso, aquel papelito contenía una sentencia: POSIBLE ESCOLIOSIS, REMITIR AL TRAUMATÓLOGO.

La verdad, no recuerdo qué ocurrió entonces, pero quizá sucedió que mi madre pidió cita con el medico de cabecera para que este me remitiera al traumatólogo, o algo similar... el caso es que debieron hacerme una radiografía y un traumatólogo la revisó y comunicó a mis progenitores que efectivamente, su hija tenía la columna desviada y ello hacía que tuviera una pierna un centímetro más alta que la otra.

Y me recomendó hacerme un alza para compensar ese centímetro.

Por esas casualidades que tiene la vida, en mi urbanización había un traumatólogo ortopedista (precisamente, el padre de mi amigo de correrías, aventuras y compañero de cabaña, piscina y bici: Alberto. Con quien, por cierto, me fumé a medias mi primer y último cigarro, escondidos en nuestra cabaña del descampado, concluyendo por mi parte que aquella por bazofia no merecía la pena jugarse un cáncer de pulmón.


¿De qué hablábamos? Ah sí, mi alza. Pues bien, mi madre le confió al padre de mi amigo Alberto mi espalda. Y éste, tras hacerme una revisión, concluyó, creo recordar, que no sólo tenía escoliosis sino que además, tenía los pies un poco planos y me confeccionó un par de plantillas azules bastante raras.

Me probé aquellas plantillas durante un par de semanas y noté que me empezaba a doler la espalda con ellas (cosa que antes, sin ellas, no ocurría), por lo que, sintiéndome a la vez bicho raro y encima, puteada sin motivo, no paré hasta convencer a mis padres de que aquellas plantillas no me estaban haciendo ningún bien y estaba mejor sin ellas. Y cosa rara, mis padres, se dejaron convencer y yo pude, felizmente, esconder esas horribles plantillas en lo más oscuro de un armario.

Y así pasaron muchos años, por lo menos, por lo menos, muchos ^_^ (hasta Diciembre del mes pasado). Sin pena ni gloria para mi espalda. Ningún dolor más allá de los típicos por dormir mal, por estudiar demasiado (siempre es demasiado), porque el manillar de la bici estaba muy bajo... pero nada remarcable.

Ahora bien, llegó Diciembre y coincidiendo con la visita una persona con quien no tenía trato desde hace mucho, mucho tiempo... por lo menos... mucho ^_^ (desde hacía lo menos tres años), empezó mi calvario.

Ojalá pudiera decir sin titubear que hice un mal movimiento (no fue malo, debió de ser REALMENTE bueno), o que realizara esfuerzo físico extenuante sin calentamiento previo (al contrario, me encantan los preliminares...) o cualquiera de esas bonitas y lógicas causas que la gente suele exponer sobre el inicio de sus lesiones... pero no puedo, los kenders nunca faltamos a la verdad...

como mucho la adornamos ;)

Pero como a buen entendedor, pocas palabras bastan, considero que ya he dado suficientes pistas para que mis bondadosos y despiertos lectores intuyan cómo se desencadenó el asunto... de modo que pasemos al mismo sin más preámbulos:

Creo que al día siguiente de suceder el desencadenante del asunto, comencé a notar picor y calambres en la pierna derecha, además de un dolor punzante en la nalga derecha . 

Yo, tras comerme mucho la bola y googlear bastante, descubrí que justo donde me dolía  en el culo, había un músculo cabrón llamado piramidal que a veces se inflamaba (sobretodo en atletistas que no estiran lo suficiente) y, al estar infamado inflamado, quizá presiona el nervio ciático produciendo las mismas molestias que yo tenía en el ciático. 

Noté que los calambres aleatorios en la pierna se iniciaban al echar a andar y, al rato disminuían su frecuencia. Y no era un calambre muscular, no, era un dolor punzante y agudo, como un pinchazo o descarga eléctica repentina.

Decidí dejar de lado totalmente el ejercicio físico y hacer reposo absoluto, con la esperanza de que mejoraran mis dolores.


Pero nones, dolor fue evolucionando durante algunas semanas, así como los calambres, que se iniciaban cada vez más pronto y se mantenían durante el día, habiendo incluso irradiado ya a toda la pierna derecha (inclusive el pie). Estar sentada durante más de un cuarto de hora se me hacía imposible, del dolor y los calambres, de modo que tenía que andar levantándome cada rato y andar un poquito.

Pasados unos días, los calambres se irradiaron a ambas piernas y ya, asustada, fui al médico de cabecera. Éste dictaminó que no parecía tener ciática sino algo jodido el femorocutáneo (que va por el lateral del muslo) y que tendría una pequeña inflamación que me lo estaba pinzando. Me mandó un tratamiento a base de diclofenaco (Di-retard) el cual tomé duraante varias semanas (a pelo, sin protector de estómago, porque el médico no me lo recetó) y esto mejoró un poco los síntomas: los calambres se transformaron en picores insistentes. Lo cual... a veces resultaba incluso menos llevadero...

Con el tratamiento antiinflamatorio, el dolor de espalda se me localizó sobre la zona sacro-lumbar izquierda y yo me temí que las espirometrías que me hicieron por aquella época (enero) me hubiera agravado la lesión, porque en una inspiración abdominal más fuerte de lo normal, sentí un dolor terrible, como un desgarro, en esa zona.

La cosa de las espirometrías venía de antes (no sé si conté que había empezado a correr hacía unos meses...), el caso es que a veces me daba asma tras correr, sobretodo, los días en que no respiraba bien por la nariz. Y acudí al médico para ver qué pasaba y éste me derivó al neumólogo, que me mandó una espirometría (comprobación del volumen de aire que pueden recoger tus pulmones) cuyos resultados fueron más que buenos, buenísimos... tenía valores como 104%, 106% y 108%... lo cual significa que puedo tomar incluso más aire de lo normal (seguramente gracias a mi querida trompeta y mi habilidad en cuanto a la respiración diafragmática). Con semejantes resultados, no tenía asma normal, tendría que ser asma por esfuerzo... (la que se desencadena al hacer ejercicio) así que me mandaron una espirometría de esfuerzo... pero claro, me dieron cita para taaaaaaaaaan tarde, que me coincidió todo con el asunto de la lesión de espalda y yo ya había abandonado el hábito de correr y mi sistema respiratorio estaba mucho mejor... y en esa prueba de esfuerzo fue donde me debí de acabar de hacer daño al hacer la inspiración fuerte y brusca y después, correr bastante en una cinta de correr (porque te hacen correr para, precísamente, hacer esfuerzo).

Por cierto, en el hospital de Alicante, haciendo la prueba de esfuerzo, montada en la cinta de correr y toda llena de cables y aparatos extraños para medir el volumen de aire que circulaba por mis pulmones... tuve público y todo... empezaron a entrar enfermeras y se quedaban dentro para ver, fascinadas, como corría yo y le pedía al neumólogo que subiera el nivel de la máquinita de correr que así yo no estaba al máximo de pulsaciones... y claro, una manceba joven, sudorosa y atlética corriendo a toda mecha cual gacela, por lo visto, era un acontecimiento por allí (creo que esa prueba se la hacen sobretodo a abueletes, jajaja). Bueno el caso es que ahí me terminé de joder la espalda, la cadera o lo que quiera que tenga jodido.

Pasaron varios días y tuve que abandonar el tratamiento con antiinflamatorios por molestias gastrointestinales. A pesar de que, al comentarle este problema al médico de cabecera, éste me mandó tomar un protector de estómago (a buenas horas, mangas verdes) y una radiografía para comparar con las que tengo de cuando era peque y ver cómo ha evolucionado mi escoliosis. Desgraciadamente, el protector no me hizo ningún efecto, dado que mis molestias son más del tipo intestinal... y menos del tipo -molestia-, de molestia nada, eso es el infierno desatado en mis intestinos... se me inflaman y se me jode la digestión, de modo que empiezo a tener flatulencias burriales que me producen unos retortijones del 15, que me dejan doblada de dolor y sudando del esfuerzo de seguir viva, XD. Vamos, mu mal.

Al volver al médico, para cometarle mi derrota ante el antiinflamatorio, le comenté dónde se me había localizado el dolor, y él me mandó una resonancia magnética por si se trataba de una hernia discal y un medicamento. En casa descubrí que el medicamento que me había mandado era un opiáceo y... pasé del tema. Drogodependencias absurdas no, gracias. Ese medicamento no me iba a mejorar la lesión (no era antiinflamatorio, sólo me adormecería el sistema nervioso y me sedaría) y, encima, produce mareo, somnolencia y dependencia... pff, pasando, soy lo suficientemente mujer como para aguantar el dolor y lo prefiero, de momento, aunque se me salten las lágrimas de lo jodida que estoy de vez en cuando.


Tras muuuuucho tiempo (meses), me realizaron ambas pruebas.

El día de la radiografía fui solita al hospital de Alicante. Y como cada vez que voy solita a algún lao, algo me tiene que pasar.  Y efectivamente, me jodieron la tarde. No sé si os han hecho una radiografía de la columna alguna vez, te ponen un "protector" en la zona del pubis (una plancha metálica liada en esparadrapo que te pegan por fuera de la ropa) para no joderte los ovarios, es muy cachondo... Anyway, que dicen los yankis, el caso es que, tras hacerme la radiografía, las enfermeras u operarias o lo que fueran, con bata blanca, me dijeron "ya puedes vestirte, ahora salimos y te decimos algo"... y nunca más supe de ellas. Estuve una hora en un vestuario de 1x2m esperando, abriendo la puerta que está terminantemente prohibido abrir desde fuera (pero no dice nada desde dentro, jojo) por el peligro a exposición radiactiva, porque me agobiaba de estar ahí dentro e intuía que no era normal eso de tenerme ahí esperando tanto tiempo y... seguramente el hecho de que fuera la última  del día y fueran ya casi las dos de la tarde, tenía algo que ver con mi abandono.... Al final, hasta los ovarios (sin protector ya, por suerte), fui al mostrador y pregunté si podía irme o me tenían que dar la radiografía (normalmente se la pasan directamente a tu médico, pero daba la casualidad de que mi médico está en San Vicente y yo iba en calidad de "desplazada") y la amable señorita que allí estaba, me dijo que no, que me podía ir, que los resultados le llegarían por ordenador a mi médico.


MENTIRA!! Tras una hora de autobús (y varias peleas para subir al mismo, debido a que por ser hora punta, pasaban llenos y no paraban), en mi casa ya y sentada frente a mis maravillosos espaguettis con tomate y queso, hechos con cariño por mi maravillosa y amantísima novia, me llaman del hospital diciéndome que ha habido una confusión y que tengo que volver a recoger la puta radiografía. Y efectivamente, me jodieron la tarde porque recién comida me tuve que bajar en bus a Alicante a por mi radiografía.

El día de la resonancia magnética, como me acompañó mi sufridísima, pues no pasó nada remarcable. Eso sí, era mi primera resonancia y fue todo un evento novedoso... sobre todo porque decidieron hacérmela un sábado a las siete de la mañana... lo cual debería estar prohibido... y lo cual hace más sufridísima a mi ídem, porque encima entraba a currar pocas horas más tarde, la pobre. Por cierto, si alguien le tiene miedo a la resonancia por aquello de la claustrofobia... que se vaya olvidando, yo lo pasé genial ahí dentro y casi me duermo... si no hubiera sido por el ruido que hace la máquina infernal esa, bombardeando iones, con el airecito acondicionado, tapadita con una manta y con los cascos puestos, me habría sobado pero bien... Aunque claro... teniendo en cuenta que yo solía dormir en el autobús de la uni con BlindGuardian a toda hostia en mis oídos... esto no es tan raro ¿no? XD


Bueno en fin, un mes después, recogí los resultados de la RM  y acojonada, abrí el sobrecito a mi nombre que contenía mi sentencia: ni rastro de discopatías en la zona lumbar.Ahora bien, no decía nada de la zona sacra, eso no lo habían revisado.

Pedí cita con el médico de cabecera para mostrarle los resultados de mi radiografía y mi RM, y éste, que acababa de volver de vacaciones y tenía mucha faena acumulada, no me hizo ni puto caso. Me dijo que si no tenía hernia, que de puta madre, que todo se tendría que deber a mi escoliosis y que me jodiera, que así era la vida y que tendría épocas mejores y épocas peores... y que el dolor y los calambres no tenían por qué martirizarme toda la vida, a lo mejor desaparecían.

Me dejó, anonadada y deprimida. No me mandó ni fisioterapia, ni rehabilitación, ni me citó con el traumatólogo... nada. Que me jodiera y que si no me quería tomar el medicamento opiáceo y aguantaba el dolor, pues allá yo.

Total, que ahora tengo calambres cada vez más frecuentes, en ambas piernas, durante todo el recorrido del ciático, del femorocutáneo y en los nervios púbicos. Sí, calambres y pinchazos en el pubis. No es nada agradable.

El problema se ha mantenido hasta el momento y no he seguido ningún tratamiento desde hace varios meses. El dolor de espalda se ha cronificado, así como los calambres, pinchazos y picor, los cuales se ponen jodidamente peor al:

-         Caminar y, sobretodo, correr.
-         Conducir y estar sentada en el asiento del coche.
-         Ciertos esfuerzos que no pienso citar porque mi novia me riñe.
-         Levantar peso.
-         Dormir de lado.

Empecé a hacer estiramientos de espalda por mi cuenta, pero me producen dolor y empeoran el asunto, por lo que lo dejé. Lo intenté con la natación, pero también empeora mis síntomas, y he preferido mantener el reposo, a excepción de algunos paseos caminando de corta duración y ocasionalmente, en bicicleta, con Hugh, que es el único ejercicio que no me produce dolor ni empeora el cuadro. Aunque ahora me he comprado un sillín nuevo, y hasta que lo ajuste igual estoy un tiempo jodida porque me duele el culo y la cadera...

Todas las noches, desde que se iniciaron mis problemas, he aplicado calor en las zonas doloridas (espalda y cadera) con una pequeña mantita eléctica que me regalaron mis papis por mi cumple. Me compré una almohada cervical de látex y una almohada para elevar las piernas y descargar la zona lumbar, que uso todos los días para dormir (para incomodidad y disgusto de mi señora). El resultado es que el dolor mejora durante la noche y por la mañana estoy ligeramente mejor, pero sin embargo, según sea el grado de actividad en el día, el dolor y los calambres van empeorando hasta que por la tarde-noche, se hace insoportable y apenas puedo caminar o estar en determinadas posturas ya sea sentada o tumbada.

Hace un mes y pico, como no quería resignarme a que mi vida fuera así, como me dijo el médico de cabecera, pedí cita de nuevo para darle por culo y, con la excusa de haber recuperado mis plantillas (esas que me hizo el padre de mi vecino Alberto) y haber empezado a ponérmelas de nuevo, pero no estaba muy convencida de si servían para lo mío (lo cual es cierto), conseguí que me diera cita para el traumatólogo.

Y desde entonces sigo igual, esperando y esperando, hasta que llegue el ansiado 26 de mayo y pueda comentarle a un especialista mi problema y, alumbre un poco mi existencia. Porque yo, ya estoy hasta los mismísimos de buscarme la vida google en mano, intentando descubrir qué patología me aqueja y qué hacer para mejorar mi vida y volver a ser quien era... y porque estoy ya muy muy harta de no poder hacer nada de ejercicio, ni esfuerzos ni caminar más de media hora sin sentirme acribillada a pinchazos y calambres. Que parezco una abuelita discapacitada y tengo 26 años, joder.

Además estoy gorda y no puedo recuperar mis queridos músculos, porque empeoraría mi lesión-fantasma.

Mi puñetera lesión desconocida... que podría ser debida a muchas cosas,  como un síndrome facetario, una  parestesia, un tumorcillo en la zona sacra, una apófisis vertebral jodida.. pero al parecer, según mi médico de cabecera "es por la escoliosis" mijmo y ahí te apañes.

Espero que el traumatólogo me haga más caso... :S

6 aportaciones fundamentales:

Pícara dijo...

Yo pasé más o menos por lo mismo (esperas, muchos médicos, muchas pruebas y muchas drogas que también dejé porque me dormían) con lo de mi mandíbula y me he quedado, después de tanto rollo con que lo qu tengo es estrés. La puta solución para todo. El día que yo ejerza una profesión, relacionada con nuestra carrera(o al menos eso espero), cada vez que alguien me haga una pregunta le diré "eso ocurre por el efecto coriolis", y me quedaré tan ancha.

También he vivido experiencias similares últimamente con ciertos casos médicos de mi familia -.-

Canis dijo...

Mira que me lo has ido contando todo conforme pasaba y me lo sé, pero joder, todo así de golpe impresiona...

En fin, qué te voy a decir... Lo de siempre: que menuda mierda y que manda cojones con los médicos (y con Bolonia aún serán peores, a dónde vamos a llegar...). A ver si el 26 de mayo te dicen algo que merezca la pena escuchar.

Kue, nena. Un abrazo.

Hideki-Man dijo...

Creo que sabes que sé por lo que estas pasando, ¿verdad?.
Yo llevo mas o menos asi desde los 20 años (pero yendo a peor) y, como me dijo el último fisio, el dia que me encuentre mejor tengo que aprovecharlo. Pero vamos, que lo mio no tiene cura y de 365 dias me encuentro "bien" como mucho 10.
Es en parte lo que me hace no tener ganas nunca de hacer nada (una especie de depresión del tipo: AAARGH! ¿¡voy a estar toda mi puta vida igual!?)
En fin, el que no lo sufre no lo entiende ni lo entenderá.

Ánimo cuñá, que es lo único que podemos darnos :)

Miral Majere dijo...

Jops, qué mal. No se qué decirte. Ufff, menudo cuadro.

Ánimo y a ver si tienes suerte y al final, final, te libras de esa basura y esos dolores. Espero que no sea nada grave realmente.

Siltha dijo...

Peeeeeeeeeeq!! Perdona por desaparecer este último mes, he estado entre liada y depresiva, pero bueno, aquí estoy.

Menuda mierda de situación. Yo tengo un amigo que al final se decidió por la salud privada para que le solucionaran algo similar (él tenía primero pinchazos en columna y pierna por una cosa en la columna que no recuerdo, y luego dolor en la otra pierna por una pequeña malformación en un hueso del pie... cosas raras que ha conseguido solucionar solo con mucho sufrimiento y esfuerzo de su parte.) Y siempre los médicos diciéndole que no era nada, que no se preocupe. Total, como ellos siguen llevando una vida normal... Si al final te hartas y consigues una forma de financiación, podría preguntar por estos escasos médicos de la medicina privada que sí ayudaron a este amigo. En cuanto a la seguridad social... no conozco de nadie que pueda recomendarte de momento, aunque si supieses de algún buen médico por aquí, o algún hospital con especialización o algo, sabes que te puedes venir el tiempo que quieras a mi casa, y empadronarte aquí si es necesario. Me imagino que al ser una ciudad más grande tendrán mejores especialistas, así que no descartes esa opción, igual hay más suerte y cruzarse con alguien competente en Barcelona es un poco menos difícil.

Siltha dijo...

PD: Me lo he leído con un té, como recomiendas, aunque galleticas no tenía... :(